Nuestra misión


Cáritas lleva adelante la pastoral caritativa de la Iglesia Católica.

Anima, coordina y organiza dicha pastoral procurando generar y dar respuestas integrales a las problemáticas de la pobreza desde los valores de la dignidad, la justicia y la solidaridad.

Busca promover:

  • El sentido comunitario, para que todos asuman los deberes de justicia y caridad
  • El esfuerzo de los más pobres como protagonistas activos de su propio desarrollo personal, familiar y comunitario
  • La formación integral de quienes suman su compromiso de servicio en la caridad
  • La Pastoral Caritativa, se ocupa de la evangelización de las relaciones sociales, como una de las dimensiones esenciales de la pastoral orgánica de la Iglesia
  • De aquí surge la identidad y misión de la institución que es la de manifestar el amor preferente de Jesús por los pobres, alentando y encausando este amor en la comunidad.

En relación a la misión se busca diariamente generar y promover conciencia solidaria invitando a la sociedad toda a encontrarse en la acción de compartir y así construir una realidad más justa.

La misión de Cáritas compromete a ser testimonio de una solidaridad concreta.
En muchas ocasiones exige la denuncia de la dolorosa realidad del pueblo que reclama justicia y paz. Que también clama por los efectos de la exclusión, por la marginalidad y la violencia, sufre por la falta de trabajo y por las familias que no tienen posibilidades de alimentar a sus hijos y por tantos otros problemas que aquejan a nuestros hermanos más pobres.

Estatuto en PDF


Promoción Humana

Junto con Aparecida afirmamos:

“Sólo la cercanía que nos hace amigos nos permite apreciar profundamente los valores de los pobres de hoy, sus legítimos anhelos y su modo propio de vivir la fe. La opción por los pobres debe conducirnos a la amistad con los pobres. Día a día los pobres se hacen sujetos de la evangelización y de la promoción humana integral: educan a sus hijos en la fe, viven una constante solidaridad entre parientes y vecinos, buscan constantemente a Dios y dan vida al peregrinar de la Iglesia. A la luz del Evangelio reconocemos su inmensa dignidad y su valor sagrado a los ojos de Cristo, pobre como ellos y excluido entre ellos. Desde esta experiencia creyente compartiremos con ellos la defensa de sus derechos”. Documento de Aparecida.398.

Asumiendo con fuerza esta nueva opción por los pobres, ponemos de manifiesto que todo proceso evangelizador implica la promoción humana y la auténtica liberación “sin la cual no es posible un orden justo de la sociedad”. Entendemos además que la verdadera promoción humana no puede reducirse a aspectos particulares: “Debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre”, desde la vida nueva en Cristo que transforma a la persona de tal manera que “la hace sujeto de su propio desarrollo”. Para la Iglesia, el servicio de la caridad, igual que el anuncio de la Palabra y la celebración de los sacramentos “es expresión irrenunciable de la propia esencia”. Documento de Aparecida.399.